Dias dispersos,

20 Nov

Verte todos los días se convertía en una costumbre, no sé, algo nuevo, realmente incomodo cuando conozco a otras personas, pero no lo parece, se siente diferente a lo común, tu. No recuerdo haberme quedado dormido, pero realmente sentia que ya no era la realidad que vivía, apareciste como en un sueño, decias “te quiero”, no sabia bien si moria, tal vez lo era, cuando las personas lo hacen suelen ver los mejores recuerdos, que han tenido.

Diganme dioses, que he de vagar eternamente en este paraje, nunca nadie respondio, desperté de frente a ella, tu con cara de sueño, eran las siete, con el hambre, grito el reloj, te levantaste tan rapido, no me hablaste, saliste corriendo de la casa, yo aun adormecido te segui, demasiado temprano para que vagaras por las calles tan plomas y humedas, de aquella tierra, aveces se escondian cuervos tras la niebla y te asaltaban con el susto, luego tomaban el botin y salian a volar burlandose en el cielo.

Caminaba cinco pasos atras tuyos, era suficiente para que  no me viera, caminamos varios minutos, la niebla se crecia, y crecia, era como si estuviesemos encerrado en una botella y alguien nos echara humo, creí que estabas enojada, la unica solucion seria preguntarte, de todas maneras, habia desaparecido. Y como si nada desperte a tu lado. En ese momento se escucho un grito, habia salido una enorme sombra, el grito debio destruir varios ventanales los perros comenzaban a aullar, era un gato, solo un gato negro, dijiste “no, mala suerte, mala suerte no, ya no la quiero, alejate de mi”;  grite ya que soy un caballero, lo se hacer muy bien: “abrazalo, hacele cariño es todo lo contrario a lo que conoces”, jamás han echo malo, ni las Wiccas lo entendieron. Pero mi voz sonaba rara, cortada como si las cuerdas vocalese fueran deshilachadas. Le hiciste cariño parecia que escuchaste, desapareciste.

Regrese, intente hacer desayuno trate de tomar la  tetera, y no pude, me desvaneci como la noche anterior, volvia al sueño recurrente, queria verte, llego y se acosto a mi lado. Me di vuelta y la abraze largo rato, largo, y recorri su piel lentamente, con mis manos cada vez más blancas, sin sangre, ella seguia tan hermosa, talvez ni siquiera yo era real, ella. Talvez vivia en el infierno de vivir eternamente mirándola, un infierno frio, pero que me agrada de todas maneras. Cerre mis ojos, y la abraze para que no sintiese frio, el dia siempre lo fue, no me habia dado cuenta hasta que tiritaba, acurrucada.

Pasaron horas, me deje de mover, deje de sentir, como si todo alrededor desapareciera, era tan horrendo que quise pegarme un balazo. Pero era muy tarde no fui yo quien lo dio, fue ella, dos días atras, no logre darme cuenta, viaje dos horas en aquel ataúd, mirando la belleza del cielo, y su cara alarmada, que era tierna, creo que intente moverme a tocarle su mano. Inútil, después de todo yo también hubiera hecho lo mismo. Fue por aquella quebrada, donde me dejo, llena de defectos y escondites que la hacían tan perfecta para nunca más tener que perderme ni encontrarme. Y aun vivía con ella.

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